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¿Duermes tus 8 horas y tu mirada se sigue viendo igual?, para notar cambios reales en tu mirada, necesitas conocer qué necesita tu contorno de ojos, qué tipo de bolsas/ojeras tienes y cómo tratarlas.
Si te notas la mirada cansada, apagada y con ojeras que no se van, aunque duermas tus 8 horas al día, quiero decirte una cosa: no estás sola.
Las bolsas y las ojeras son una de las preocupaciones más comunes y también una de las más incomprendidas. Es por eso que hoy vamos a enseñarte cómo mejorar esta zona para conseguir una mirada mucho más despierta y sin estos signos de fatiga y cansancio que la envejecen.
Antes de tratar, hay que entender.
La zona del contorno de ojos es hasta 5 veces más fina que la del resto del rostro. Tiene menos glándulas sebáceas, se deshidrata antes y refleja el cansancio, el estrés y el paso del tiempo mucho más rápido.
Es por eso que necesita un producto específico y no vale aplicarse cualquier crema para tratar esta zona.
Uno de los errores más comunes es pensar que todas las ojeras son iguales y no, no es así. Podemos diferenciar entre:
Identificar tu caso es clave para elegir bien el tratamiento y ver resultados reales.
*Eso sí, es importante que sepas que, si tus bolsas son de grasa (no cambian a lo largo del día, siempre tienen la misma forma), no podrás reducirlas con tratamientos cosméticos y necesitarás tratamientos específicos en cabina.
Muchas rutinas están bien… hasta que llegamos a la mirada.
El contorno suele aplicarse poco, mal o directamente se salta. Y, sin embargo, es el producto que hidrata la zona más delicada del rostro, suaviza las líneas de expresión (más conocidas por patas de gallo) y aporta luz y vitalidad a la mirada.
Cuando eliges un buen contorno y lo usas de forma constante, el cambio se nota.
Un contorno eficaz es un tratamiento multifunción y para ello debe combinar: activos hidratantes, ingredientes que mejoren la microcirculación y sean despigmentantes (para reducir los 2 tipos de ojeras) y activos que sean antiedad, para reducir también las arruguitas del contorno.
También debe de estar no solo dermatológicamente testado, sino oftalmológicamente testado, ya que, en caso de entrar en contacto directo con el ojo, no provocar ningún tipo de irritación ni escozor.
Un pequeño gesto marca la diferencia:
No se trata de cambiar tu expresión. Se trata de cuidar una de las zonas más delicadas del rostro con el producto adecuado.
Porque cuando la mirada cambia, se nota. Y mucho✨.